Probamos todas las herramientas.
Por eso construimos la nuestra.
Pipochat no nació en una pizarra: nació en la trinchera. Pasamos años implementando plataformas de WhatsApp y conectando CRMs para equipos de ventas reales — y siempre chocábamos con lo mismo: cobros por contacto que castigan el crecimiento, ventanas de 24 horas que matan conversaciones y CRMs que viven en otra pestaña.
Así que tomamos todo lo aprendido y lo convertimos en una sola plataforma: la que hubiésemos querido tener. Simple para el vendedor, completa para el equipo y sin sorpresas en la factura — pensada para operaciones con decenas o cientos de personas atendiendo.
La mejor herramienta no es la que más funciones tiene: es la que tu equipo realmente usa. Esa es la vara con la que construimos cada pantalla de Pipochat.